Primero leche, después té

La discusión de cuál va primero es como preguntar ¿fue primero el huevo o la gallina? 

He platicado un poco (o quizá un mucho) de cuántos tés me encantan con leche, si es frappé con leche o té caliente con leche… pero ¿realmente hay un cambio? En mi experiencia, sí, el té cambia muchísimo de sabor (muchas veces para muuuuy bien) con lechita.

Hay tés que por su tipo y por sus ingredientes se toman con leche, como el chai. La leche con el chai es como la leche en un chocomilk, si lo tomaramos con agua, creo que no sería la mejor experiencia que pudiéramos tener. Otras combinaciones, como el té verde o una infusión de manzanilla, son menos fáciles de imaginar con leche pero no por eso no son deliciosos.

La tradición de agregar leche al té es un mito perdido en la historia, no hay una fecha clara ni una persona clave que se le haya ocurrido mezclar té con leche, pero los mitos son muy curiosos. Existe una versión de los mitos que dice que los primeros en agregar leche a sus tés fueron los tibetanos, a través de una bebida que se llama “Butter tea” o té de mantequilla. Este té se compone de hojas sueltas de té negro, mantequilla de leche de vaca o yak, agua y sal; por ser la mantequilla el ingrediente principal de esta bebida, se dice que es un alimento con un valor calórico importante que facilita la vida en las alturas de las montañas.

Por otro lado, un rumor del uso de leche con el té en Inglaterra apunta a que cuando el té llegó a esta isla, la porcelana inglesa no tenía la misma calidad que la porcelana china, por lo que el agua caliente que se necesitaba para infusionar el té rompía las tazas y decidieron agregar leche como una barrera natural entre la porcelana y el té caliente.

Más adelante en la historia, otro rumor dice que el té con leche en Inglaterra tiene sus orígenes como la bebida preferida de las clases trabajadoras que bebían té en tazas de cobre o de aluminio estilo lata, por lo que agregaban leche para que las tazas no se calentaran demasiado. Personalemente, este rumor no me encanta, pero existe otro rumor que los ingleses agregaron leche porque no sabían otra manera de infusionar té sin que se hiciera amargo.

Por otro lado, según los franceses, Madame de la Sabliére sirvió té en su famoso salón parisino en el siglo 17, haciendo del té con leche algo tan a la moda, que se volvió un hábito francés.

Cualquiera sea el mito verdadero, agregar leche al té se ha vuelto un hábito delicioso para algunos tipos de tés, pero la tradición indica que primero se agrega la leche y después el té, ayudando a que la leche se caliente de forma homogénea y conservando todo el sabor del té. El tipo de leche a agregar depende mucho de la mezcla que estemos preparando, del gusto de cada quien y de que tan fuerte nos guste el té.

Espero que con estos mitos, se den la oportunidad de cortar su tecito con leche y dejarse sorprender por una combinación deliciosa. 😊

– Ichi-go ichi-e 

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