Pancita feliz, corazón feliz

Los beneficios del té son muy extensos, pero hay un tipo de té que es una maravilla de la naturaleza. 

No me acuerdo cómo fue que de repente en mi casa había té de jengibre en una jarra en el refri. Por cuestiones del destino y hábitos que dejaban un poco que desear, un día amanecí con un dolor en el estómago que me hizo dar al hospital. Llegué y a la primera revisión los doctores pensaron que tenía apendicitis, pero para no hacer la historia muy larga, me diagnosticaron colitis.

Según algunos sitios en internet y experiencia propia, el jengibre tiene muchos beneficios para la salud. Entre los más notables para mí, están los beneficios para el sistema digestivo y al sistema inmunológico.

En mi experiencia, el té de jengibre (o más propiamente, tisana de jengibre) tiene un efecto calmante, refrescante y desinflamante en el estómago y colon. Para estas fechas que hemos comido deliciosa (pero irritante) comida mexicana, este té podría ser un método de salvación y alivio para pancitas tristes. Es increíble cómo cuando lo tomas, sientes una alivio y una frescura impresionante en tiempos de malestar. Además, existen estudios que apuntan a que el jengibre ayuda a tratar la acidez, aunque tendré que preguntar un poco más en cuanto esto, porque he tenido la suerte de no sufrir acidez.

Por otro lado, el té de jengibre me ha servido para calmar toses o gripas, tanto mías como de mi familia. Esto, porque algunos doctores consideran que el jengibre limpia el sistema linfático, ayuda a desechar toxinas del cuerpo y matar bacterias que nos pueden enfermar.

La forma de preparar esta tisana casi mágica es poner una ollita con agua a hervir, una vez que hierva, apagar el fuego y dejar infusionar láminas de jengibre fresco por unos 15 minutos más o menos. Recomiendo ampliamente probarlo antes de servirlo, ya que a veces puede quedar muy picoso, lo que se arregla al rebajarlo con un poquito de agua y algún endulzante e incluso se puede mezclar con hierbabuena para obtener una bebida súper refrescante.

Así que, si comieron demasiado pozole, ¡les recomiendo prueben este remedio! Les aseguro que no se arrepentirán. Como siempre, ¡platíquenme si lo prueban!

– Ichi-go ichi-e 

 

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