Lo fresco en el té

Preparar tés en casa es muy fácil, pero prepararlos con hierbas frescas es una experiencia diferente y una opción perfecta para cuando nos sentimos creativos. 

Cuando era pequeña pensaba que el té hecho en casa con hierbas frescas era sinónimo de estar enfermita y aunque todavía no es tan común preparar este tipo de infusiones en mi casa, el enfoque ha cambiado muchísimo.

La forma de preparar estos tés súper reconfortantes es muy sencilla y la podemos resumir en dos pasos que pueden variar un poquito dependiendo de la infusión que preparemos

1. Agua

Para empezar cualquier infusión, ponemos a hervir agua en una ollita o una tetera y cuando el agua empiece a hervir, apagamos el fuego.

El caso especial de las raíces: En el caso del té de canela y el de jengibre, he descubierto (a través de echar a perder algunas infusiones) que se puede obtener un té con mucho más sabor si no apagamos el fuego y dejamos el agua hervir con las raíces dentro por unos 10 minutos. Las porciones para preparar estas infusiones son de más o menos media ramita de canela por taza y unas 2-3 láminas de jengibre por taza. La razón de no ser exacta en las porciones es que las diferencias en el tamaño de las raíces y su sabor son bastantes, entonces es mejor ir probando para encontrar nuestro punto perfecto.

2. Infusión

Una vez que el agua está caliente y el fuego apagado, agregamos nuestras flores u hojas frescas y las dejamos infusionar de 5 a 10 minutos dependiendo de la concentración de sabor que nos guste y ¡listo! Servimos pasando la infusión por un colador o un rejita entre la tetera y la taza y endulzamos.

Para preparar un té con flores como manzanilla o jazmín, sólo usamos las florecitas, sin hojas ni ramitas. En el caso de la manzanilla, si compran un ramito en el súper, es importante cortar las flores del resto de las ramas y hojas que tiene, porque solo la flor es la que desprende el sabor dulce que conocemos. Hablando de la manzanilla, mi hermano y yo descubrimos que el sabor de flores frescas y secas si es muy diferente, y puede que el sabor de las frescas sea difícil para algunos paladares por el sabor herbal que tiene al principio de cada trago (ósea un poco como pastito por los pedacitos de tallo después de las flores) que creo se puede corregir con cortar todos los tallos de las flores, cuando lo pruebe así, ¡les platico!

Por otro lado, si queremos preparar un té con hojas como menta o hierbabuena, el proceso base es el mismo que las flores, pero en este caso, dejamos infusionar las hojas en una porción aproximada de una cucharadita por taza. Un tip es que por aquello de los diferentes volúmenes de las hojas secas y las frescas, me gusta medir las hojas frescas hechas bolita y si aún no me encanta el sabor, agregar más hojitas después.

Una de las cosas que me encantan de estas infusiones es lo versátiles que pueden ser. Por ejemplo, si a una tetera de infusión de jengibre le ponemos unas 3 hojas de hierbabuena, obtenemos una infusión súper fresca que cae bien a la pancita. La manzanilla también es muy noble para combinarse con otras flores y hierbas como la lavanda, menta o incluso el jazmín.

Las combinaciones son infinitas y dependen muchísimo del paladar de cada quien.  Con esta entrada me encantaría inspirarlos a preparar una infusión con hojas frescas que estoy segura les va a encantar 😊

– Ichi-go ichi-e 

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